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lunes, 24 de abril de 2017

En Francia

Marine Le Pen, la mujer que nació entre el odio y el escándalo
La candidata de ultraderecha perdió su casa, pero vivió en un castillo. Fue la preferida de su padre y ella lo desterró
(Foto : AFP)Francia: La vida familiar de la candidata Marine Le Pen ha estado rodeada de odio y escándalos.

Marine Le Pen ha pasado los últimos años lavando la cara del partido de ultraderecha que heredó de su padre, para convertirse en el rostro
amable de un movimiento que no ha dejado de ascender electoralmente.
Sin terminar el escrutinio de la primera vuelta electoral, Le Pen se disputa con el socioliberal Emmanuel Macron el primer puesto.
--- La caótica vida familiar de Le Pen ---
La vida familiar de la candidata ha estado rodeada de odio y escándalos. Estos son algunos hitos que marcaron su vida:
Destruyeron su casa 
En 1976, por razones que hasta la actualidad se desconocen, la vivienda de los Le Pen fue destruida con explosivos. Aquel día, Marine junto a sus dos hermanas eran cuidadas por una amistad de sus padres en otra casa. Jean-Marie, líder de la familia, junto a su esposa Pierrette, una antigua bailarina de burlesque, se salvaron ese día porque se fueron de fiesta.
Sin casa, los Le Pen no sufrieron por la inclemencia de vivir sin techo. El padre de Marine fue heredero del castillo de Montretout, una residencia que tuvo como primer propietario al emperador Napoleón III. 

 La madre de Mariane le es infiel a su padre
En 1987, el líder de la familia Le Pen quiso que le redactaran su biografía. Jean-Marie contrata al periodista Jean Marcilly para que viva en su castillo y pueda realizar la tarea. Pierrette, la esposa del también líder del Frente Nacional, huye con el escritor.
Pierrette, en son de venganza, posó desnuda para la revista Playboy y también humilló al antisemita Jean-Marie diciendo que dos de sus hijas fueron desvirgadas por judíos.
 El padre no dirige la palabra a su primogénita desde hace 18 años
En 1997, pasados los hechos que también marcaron a las hijas de Jean-Marie Le Pen, la hija mayor del ultraderechista postuló para diputada del Frente Nacional y logró resultados muy favorables en su carrera política. Marie-Caroline ganó sin ningún problema la primera vuelta y tenía todas posibilidades a su favor para ganar la segunda. Todo marchaba bien hasta que su padre, Jean-Marie, lo arruinó todo llamando a los electores de izquierda "pederastas" y zarandeando a la rival de su primogénita. Ella perdió y renunció al partido, el padre nunca le perdonó la derrota y hasta ahora no le dirige la palabra. 
 Marine, la menor de los Le Pen, expulsa a su padre del partido
Era, y es, la preferida del patriarca Jean-Marie. La candidata ahora a la presidencia de Francia ocupó el cargo de presidenta del Frente Nacional en 2011, para que cuatro años más tarde expulse a su padre del partido que él mismo fundó. A pesar de esa acción, Jean-Marie no ha dejado de mostrarle su respaldo.
--- Mariane Le Pen en la política ---
A sus 48 años, en su segunda campaña presidencial, esta convencida "eurófoba" ha conseguido el hito que marcó su padre, Jean-Marie Le Pen, en 2002, el de meterse en la segunda vuelta, pero lo ha hecho con más apoyo y un electorado consolidado.
Aunque ningún sondeo la da como favorita para ganar la segunda vuelta del próximo 7 de mayo, ella se muestra segura de la victoria.
Para conseguirla tendrá que romper el "techo de cristal" que le impone el sistema a dos vueltas, porque aunque su adhesión va en aumento, todavía genera suficiente rechazo como para unir a electores de diferentes sensibilidades en su contra.
Marine Le Pen ha conseguido que su partido logre una gran adhesión, un electorado fiel que le perdona incluso las acusaciones de financiación ilegal de su movimiento por los que ya ha sido sancionada en el Parlamento Europeo (PE), donde ocupa un escaño desde el 14 de julio de 2009.
La candidata se mueve como una funambulista entre las propuestas radicales heredadas y la cara más aceptable con la que pretende conquistar el Elíseo.
Evita las alusiones a la II Guerra Mundial que tantos quebraderos de cabeza costaron a su padre -e incluso a ella misma en esta campaña-, y arremete contra la inmigración esgrimiendo la inseguridad, la preferencia francesa y el patriotismo económico, su tema de campaña favorito tras comprobar que en Estados Unidos le funcionó al magnate republicano Donald Trump.
Nacida el 5 de agosto de 1968, Marine Le Pen comenzó pronto su militancia política, siempre a la sombra de su padre. A los 18 años se afilió al Frente Nacional y, ayudada por su apellido, no tuvo problemas en escalar peldaños en su estructura interna.
En un partido al que le costaba encontrar cargos y candidatos, la hija del líder fue pronto un valor electoral que se presentó a diversas elecciones legislativas y locales, carrera que compaginó con la de abogada en París entre 1992 y 1998.
Cuando en 2002 su padre accedió a la segunda vuelta, Francia descubrió en infinidad de intervenciones televisivas que tenía un verbo ágil y un carácter fuerte.
Había nacido una estrella política que, con el paso de los años, se fue afianzando. Primero en el partido, donde tuvo que soportar los ataques de la vieja guardia que le consideraban una "arribista" y que no aprobaban el giro "amable" que encabezaba.
Hasta que en 2011 se hizo con las riendas del FN, al que al año siguiente dirigió en sus primeras presidenciales, donde con el 17,9 % de los votos acabó tercera, pero tuvo un mayor porcentaje que su padre diez años antes.
Su legitimidad ya no podía ser contestada desde dentro y Le Pen se lanzó a la conquista de nuevos horizontes, acompañada de una nueva guardia pretoriana más joven y moderna, en la que destacan su marido, Louis Aliot, y su mano derecha, Florien Philippot.
Esa estrategia le ha permitido ganarse a las clases obreras y desfavorecidas que se consideran olvidadas por el sistema y que pagan los efectos de la globalización sobre su modo de vida.
Le Pen eligió la circunscripción de Hénin-Beaumont como laboratorio de su apuesta, un territorio del norte del país marcado por la desindustrialización y que convirtió en su feudo electoral.
En las municipales de 2014, su partido conquistó una decena de ayuntamientos, lo que les permitió nombrar dos senadores.
Ese mismo año, en las elecciones al Parlamento Europeo, acabaron como la fuerza más votada con un cuarto de los sufragios, algo que se repitió en las regionales del año siguiente, cuando rozaron los 7 millones de votos.
Un récord que batió ahora  pero que tendrá que multiplicar si quieren convertirse dentro de 15 días en la primera mujer en conquistar el Elíseo.

Fuente: EFE